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| Fotografía propia de la tumba de Antonio Machado, Collioure, rodeado de placas, flores y mensajes de todos los peregrinos a su tumba. |
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
La entrada de hoy va dedicada a los 75 años de la muerte del mayor poeta que ha dado Andalucía, Antonio Machado, el cual murió lejos de la tierra donde nació por culpa de una guerra incivil. Murió un 22 de febrero, sin nada, protegido gracias a la solidaridad de amigos que lo acogieron en sus últimos días en la CASA QUINTANA, una casita preciosa en un lugar magnífico, el pueblo marinero de Collioure, que en esos días trágicos vieron llegar cientos de miles de refugiados, milicianos, ancianos, mujeres y niños, huyendo de la guerra, de los fascistas y de la muerte, que llegaron a Francia creyendo llegar al país de las libertades, pero que se encontraron ni mas ni menos con campos de concentración, hambre, marginación.
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| En Casa Quintana...última residencia de Machado en Collioure |
El poeta muere en Casa Quintana, según muchos de sus biógrafos de tristeza y soledad, pese a que recibió el apoyo de muchos amigos. Probablemente sus problemas de salud se vieron agravados por una enfermedad pulmonar crónica. Tres días más tardes de la muerte de nuestro insigne poeta le sigue su madre, que le acompaña hasta en la muerte...pero hasta después de muerto sigue dándonos poesía...unos días después de morir descubren un papel en un bolsillo del difunto poeta con un texto garabateado a lápiz "Ser o no ser" de Shakespeare y los que serán sus últimos versos:
"Estos días azules y este sol de infancia"
¿Un último recuerdo para ese cielo azul y su tierra que le vio nacer? No sabemos...pero hoy nuestro recuerdo esta con esa magnífica persona. Antonio, los que te queremos no te olvidamos.
Hace poco, en 2010 se descubrió gracias a la historiadora Monique Alonso que poco antes de morir, Machado recibió una proposición de trabajo de la Universidad de Cambridge, esa carta no llegó a su destino que el día después de su entierro...como si estuviera destinado a morir en el exilio, a pocos kilómetros de la frontera rodeado de miles de expatriados.
Llegar a ese precioso pueblo marinero, cuna de inspiración de poetas y pintores postimpresionistas, cuyas pinturas del pueblo están expuestas por medio planeta (incluso en San Petesburgo me sorprendió encontrar una), llegar al pequeño cementerio y encontrarse con la tumba de Machado, cubierta por una bandera republicana, cientos de placas de asociaciones, colegios, institutos, piedras, flores y un buzón...un buzón para dejar un homenaje personal a ese gran poeta, a esa gran persona... un destino imprescindible para todo español que se precie de recuperar una parte de nuestra historia.
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| Vista de Collioure |
CAMPOSANTO EN COLLIOURE
Aquí paz,
y después gloria.
Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco's Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.
Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
paz
y después...
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.
Sí; después gloria.
Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
paz...,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera, derrotados
...sin gloria.
Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.
¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas...,
ante la gloria ésta
...de reseco laurel
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.
Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.
y después gloria.
Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco's Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.
Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
paz
y después...
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.
Sí; después gloria.
Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
paz...,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera, derrotados
...sin gloria.
Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.
¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas...,
ante la gloria ésta
...de reseco laurel
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.
Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.




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